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martes, 20 de enero de 2015

Locomotora

Algunos días en mi vida pasan como una locomotora. Otra y otra y otra llevando la carga, sin nada especial. Me despierto, me arreglo, me voy a trabajar. Trabajo, salgo de trabajar. Me voy a casa y me duermo. Luego pasa la locomotora, y solo queda sentarme en la hierba y escuchar a lo lejos la vibración de los rieles. Y si subo la mirada puedo ver el humo de la máquina. Pero incluso en estos días de tranquilidad lo único memorable es el tiempo y amor que le dedico a mi hijo…
Yo soy de Republica Dominicana, pero igual es valido 

Me di cuenta justo a tiempo. Cuando aún puedo hacer algo por animar mis días. Oh mi papá está feliz de que la antigua niña problema se acueste a dormir a las 9 de la noche. Pero no está bien por mi. Es mi vida. Es mi momento, mi juventud la que se está acabando en mi esfuerzo por anestesiar los impulsos de mi personalidad. No más. Y mi pequeño bebé estuvo conmigo por todo un mes, pero no más. Estoy triste y es como un remolino que me traga, porque no puedo tenerlo ahora. Lo tendré en el futuro y eso le pasa rayitos de sol que crean hermosos arcoiris en estos días nubosos de ser un tren de carga y no más.

A veces pienso que no tomé la mejor decisión en dejar a mi pequeño y volver a la ciudad a trabajar. Siento que nuestro lazo se hace más fino cada vez que nos separamos. Siento que mi salario no vale la pena. No necesito el dinero para la renta porque no pago ni aquí, ni en la casa en que vive el allá en mi pueblo. Pero hay cosas indispensables que si requieren dinero, sin embargo a veces siento que esas cosas no son mi prioridad, o al menos no deberían serlo por encima de estar cerca de mi hijo.

Pero como ya dije me di cuenta a tiempo. Y creo que la mejor manera de expresar todo esto es… Somos la locomotora, quizás también la carga. Pero tenemos que aprender a ser mas sensibles y centrados en esta realidad sobrepoblada de estímulos. Sentir la vibración de tu propia vida a veces se te hace tal costumbre, porque has estado viviéndola toda la vida… simple. Y nos cuesta entender que no estamos diseñados para ser una bola de obligaciones. Hay cosas en la vida que no se compran con dinero como la cantidad de tiempo para vivir y cada minuto se va y no vuelve. Me quedaré en la ciudad e iré a trabajar a diario. Pero tengo un plan con el dinero que produzco más allá de gastarlo y volver a trabajar 15 días más para volver a hacer lo mismo.

No tiene nada de sentido lo que digo… lo sé. Puliré todo esto y les cuento.



Besos Realeza!

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Edit...

Me encanta el catchap del blog de un click y listo, no mas tipear numeros y letras ilegibles, lo quiero!

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1 comentario:

ツツmOreviCツ dijo...

- No estamos diseñados para ser una bola de obligaciones -
¡Demasiado cierto!