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viernes, 13 de marzo de 2015

Abriendo la sombrilla ante la lluvia de pensamientos sobre bulimia que me cae ultimamente.

Advertencia: esta entrada contiene información que puede generar disparadores emocionales en personas con desordenes alimenticios. Por favor, use su discreción. 

Mis últimas sesiones de Terapia, creo que ese es siempre mi punto cero...

Recuerdo levantarme a las 8 de la mañana e ir, luego de desayunar con Muñequito, a subirme al metro. Recuerdo como poco a poco se desgravaban de mi cabeza los días en los que estaba tan debil y tan de mal humor por el hambre que casi no podía tenerme en pié o estar cerca de otro ser humano. 3 comidas al día, dos meriendas. Engordando pero liberada y feliz.

Tengo peso que quiero perder. No se ni cuanto porque luego de ver mi peso fluctuar 7 kilos en un mes (diciembre, el peor mes del año para los que intentan perder peso) no me he acercado a una balanza, para evitar la sensación de poca cosa que me da...

Desde febrero he completado 3 dias a la semana con un entrenador, y cada vez la sesiones se vuelven mas intensas, pero mi dieta deja mucho qué desear. Intento arreglarlo y solo consigo pendular desde un almuerzo de perros calientes a saltarme la cena porque DESORDEN ALIMENTICIO, solo para atacar la cocina a las 10PM, sin piedad.

Yo creo que dejar de comer es una facultad que merece muchisimo respeto solo por lo que demanda fisica y mentalmente de un ser humano. Yo no QUIERO dejar de comer... es solo que llevo un par de días cerrando el pico y comiendo moderadamente, aunque sin contar calorías ni saltar comidas, y me llegan pantallazos de mi, con hambre y frio, acostada boca arriba feliz, viendo mi estomago hundirse, y me apetece... pero ugh, NO!

Sí recuerdo vivamente esto de salir a la calle sin un centavo para no comprar comida, porque si bien podía mantenerme días sin comer, mi enfermedad es la bulimia. Ese COME QUE LUEGO PUEDES VOMITAR nunca se me salía. Así que huía de la comida, de cada manera: Llenarla de sal, tirarla a la basura, regalarla... y si finalmente me la comía botella de agua y rumbo al baño. Pero siempre, siempre, si bajaba o no, SI COMIA O NO, me sentía medio muerta, vacía y sola.

No me molestaría volver a perder demasiados kilos a la semana. Lo que si odiaría es volver a ser esa persona que se apagaba, mientras mas flaca se ponía.

Besos Realeza

2 comentarios:

GirlFromSantiago dijo...

No dejes que tu físico de apodere nunca de tu interior. Allí, donde nadie te ve, eres bella. Lo demás será un gran plus.

La Bulimica dijo...

Me encanta leerte, me encanta saber que estas escribiendo de nuevo. Entiendo tu situacióna al cien por ciento, tratar de ser saludable es la cosa más dificil en especial cuando tuviste pesios habitos por muchos años, como en mi caso y en el tuyo. Pero, como tambien lo pongo en mi ultima entrada, solo es necesario un empujoncito que nos ayude a mejorar, a ser delgadas pero felices. En tu caso, creo que esa luz es tu hijo.
Te envio un fuerte abrazo.
Aprovechando esta oprtunidad debo pedirte un favor que te agradecer para siempre. Por favor cuando puedas escribeme: diariodelabulimica@gmail.com

XOXO