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miércoles, 6 de mayo de 2015

Articulo de Antony Harvey para The Mighty (Traducción)

Aquí el articulo original en inglés mi traducción abajo y mis anotaciones entre parentesis en verde ;)
Antony Harvey

Estoy sentado en un restaurante de comida rápida con suficiente comida para alimentar a una familia. Me la voy a comer toda. Mi corazón late con fuerza. Estoy emocionado. De hecho, estoy muy emocionado. 

He estado en frenesí desde que entré por la puerta y el olor de aceite y grasa llegó a mi nariz. Yo sé que lo que estoy haciendo me va a doler, pero no me importa. Quiero que duela. Quiero comer hasta que esté a punto de estallar. Es una compulsión. Estoy adicto a lograr esta nota (me imagino que se refiere a que comer así es su droga).

Como rápidamente, los modales en la mesa los he olvidado. La bajo con enormes tragos de refresco que ayuda a que todo vuelva a subir cuando me purgue. Por ahora, sin embargo, sólo quiero comer y comer hasta que mi cuerpo ya no pueda más.

Como muchos hombres, me negaba a aceptar que tenía un trastorno de la alimentación durante un largo tiempo. Siempre he disfrutado de la comida, y mi peso era un Yo-Yo por largos años. Tengo 35 años y sólo me he sentido realmente cómodo usando la palabra "bulimia" por uno o dos años.

No estoy solo - De acuerdo con la Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa y condiciones asociadas (de Estados Unidos), cerca de 24 millones de personas de todas las edades y géneros sufren un trastorno alimentario (anorexia, bulimia y trastorno por atracón) en los EE.UU. - y se estima que 10 al 15 por ciento de las personas con anorexia o bulimia son hombres. Entre los hombres homosexuales, casi el 14% parece sufrir de bulimia y más del 20% parece ser anoréxico.

Pero los hombres son menos propensos a buscar tratamiento para los trastornos de la alimentación debido a la percepción de que son "enfermedades de la mujer".

Y no es sólo en los Estados - Yo soy británico, y un estimado de 180.000 hombres en el Reino Unido sufren de trastornos de la alimentación. La magnitud del problema podría ser aún mayor debido a la negación y el estigma conducen las estadísticas a subestimar la situación, aunque en 2011, el Servicio de Salud británico informó un aumento del 66 por ciento en los ingresos hospitalarios para los hombres con trastornos de la alimentación en Inglaterra en la última década.

Empecé purgar lo que comía cuando tenía 16 años como un medio útil para mantener mi peso después de una comida grande. Desde entonces se ha convertido en un monstruo incontrolable. Cuando llega a la tentación de un atracón, nada puede satisfacerme hasta que siento las paredes de mi estómago se extendidas casi hasta el punto de ruptura.

La purga es un mal necesario, casi un lujo que permite que el atracón tenga lugar sin afectar mi cintura. En el momento de la purga, siento una oleada de satisfacción. Me he engañado el sistema y me he salido con la mía - bien hecho, por mi! Entonces estoy abrumado por el vacío, el arrepentimiento y la vergüenza. Más tarde, me siento cansado y se me antojan alimentos azucarados. A veces me doy un atracón secundario más pequeño, como chocolate y me purgo.

Ha sido mi pequeño secreto durante mucho tiempo, pero creo que es tiempo de que los hombres empecen a hablar de los trastornos alimentarios. Tenemos que luchar contra los estigmas machistas que pueden arruinar vidas. Los hombres como yo tienen que ser lo suficientemente valientes para hablar sobre el tema.

Si usted cree que puede tener trastorno por atracón, rompe el silencio y consegue ayuda. Llama a la línea de ayuda de la Asociación Nacional de desordenes alimenticios al 800-------- para ser conectado a las opciones de tratamiento.

Me sentí bien identificada con este artículo y por eso quise compartirlo...

Besos Realeza!


1 comentario:

Fear Factory dijo...

Gracias por compartir ^^